Un país: Montenegro vive el fútbol

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Son las 6 de la tarde y los futbolistas de Montenegro se disponen a vivir su primer partido oficial como selección. Pero la historia de este combinado nacional comenzaba años atrás.


En 1992, con la disolución de Yugoslavia, surgieron nuevos estados y a su vez nuevas selecciones de fútbol como las de Eslovenia, Croacia, Bosnia y Macedonia. Por su parte, el equipo de los serbios y montenegrinos jugaba bajo el nombre de la misma República Federal de Yugoslavia. Años después, en el Mundial de Francia de 1998, Yugoslavia alcanzó los octavos de final y no fue hasta 2002 cuando pasaron a ser la selección de Serbia y Montenegro. Llegó el 2006 y con ello un nuevo cambio: en mayo pasaron a ser dos países diferentes, Montenegro se había independizado de su vecino. Sin embargo, en el Mundial de Alemania, que comenzaría un mes después, participaron juntos como Serbia y Montenegro. Los tres partidos de la fase de grupos fueron la despedida de un equipo que mantuvo vivo el vínculo entre ambas naciones treinta días después de su separación oficial.


Serbia se quedó con la plaza que tenía la antigua selección y jugó su primer partido oficial en agosto de ese mismo año contra República Checa. En ese momento Montenegro recuperó su federación de fútbol, que databa de 1939, y comenzó el procedimiento para contar con una selección reconocida por la UEFA y la FIFA. Ellos eran los que se habían independizado y por lo tanto partían desde cero.


En primer lugar, en octubre, la UEFA les mantuvo como miembros provisionales hasta enero de 2007, cuando pasaron a serlo de manera permanente. El siguiente paso lo tenían claro, disputar un partido oficial. Ahora ya sí, retomamos el comienzo de este artículo.


En el Estadio Pod Goricom, situado en la capital, Podgorica, las selecciones de Montenegro y de Hungría se veían las caras. Los cerca de 10.000 montenegrinos que ocupaban sus asientos lucían alegres sus “nuevas” camisetas rojas.


Un minuto; eso fue lo que tardaron los locales en encajar su primer gol. Una falta lateral propició que el húngaro Tamas Priskin hiciera el 0-1. Sesenta segundos como equipo reconocido y ya se habían llevado un jarro de agua fría. No obstante, la afición no se vino abajo y la bandera nacional seguía ondeando en la grada. A falta de veinticinco minutos para el final el colegiado señaló penalti a favor de Montenegro. Mirko Vucinic (delantero de la Roma por aquel entonces y que a día de hoy milita en la Juventus) se disponía a tirarlo. Raso y ajustado al palo derecho, así llegó el esperanzador empate. Vucinic había marcado el primer gol de su selección.


Las tablas no eran un mal resultado teniendo en cuenta que era su debut, sin embargo, el fútbol quiso sonreír a Montenegro. De nuevo desde los once metros llegó el tanto aunque esta vez el autor fue Igor Burzanovic. Se llegó al final y la emoción reinó entre los presentes. Como si de una victoria en la final de un Mundial se tratase, todos lo celebraban con entusiasmo, la hazaña había sido formidable. Dos meses después, la FIFA reconocía a Montenegro como su miembro 208º.


Se cumplen siete años de aquello y actualmente la Selección de Fútbol de Montenegro ocupa el puesto 39º en el ranking de la UEFA y el 44º en el de la FIFA (llegaron a ser 16º en 2011). Además, han participado en las fases de clasificación del Mundial de Sudáfrica, la Eurocopa de Ucrania y Polonia y el Mundial de Brasil. Esta es la historia del combinado balcánico.